Faith Holland tuvo que marcharse de Maningsport, su hogar, después de que, delante de todo el mundo, su prometido la dejara plantada al pie del altar. Pero años después, con más edad y también más experiencia, cree que ha llegado el momento de regresar, y más después de que su hermana la inste a hacerlo para que su padre no caiga en manos de una cazafortunas añosa que se viste como una fulana. De vuelta entrará de nuevo en la vida de la empresa de su familia, Viñedos Blue Heron, que su hermana Honor dirige con mano firme. Tendrá que enfrentarse a dramas familiares varios y, sobre todo, reconciliarse con su pasado y, de paso… Por qué no, también tomarse un buen tinto. Igual que Levi Cooper, el jefe de la policía local —y el mejor amigo de su ex novio—. Ese desgraciado, con sus ojos de color verde intenso, de quien no sabe mucho salvo que fue el responsable de que su boda acabara en un fiasco. Y eso no ha podido olvidarlo. Para colmo, el dichoso jefe de policía parece estar en todas partes… para fastidiar… ¿O tal vez no?
La opinión de Mari Mari.
Este libro llevaba en espera el suficiente tiempo como para criar malvas, la verdad y, para ser sincera, es que me hubiese olvidado de él si no fuera por que, de casualidad, di con una reseña, que leí, y que me encantó. Cuando acabe la serie que tenía entre manos, y sin saber qué leer, cosa que no entiendo por los libros que tengo en cola, en físico y el digital , pero... es que a veces no se te adapta ninguno al ánimo, o yo que sé, que simplemente la narración no es la que te atrapa en esos momentos, vete a saber porque ¿no os pasa? A mi seguido .
En fin, al lío. Me ha sorprendido , me ha encantado y me ha enamorado . Es una historia en la que la familia es el pilar de cada uno de sus miembros, una familia peculiar donde las haya, en la que hay un poco de todo, que están como una cabra, y que no tienen pelos en la lengua, es un hecho pero también lo es, que hacen una piña ante cualquier eventualidad. Han habido escenas con el patriarca que me he reído.... Y los abuelos ¡vaya par!
La amistad es a prueba de bombas.
Y las segundas oportunidades eran las primeras opciones, la que debería haber sido desde un principio, y el destino quiso jugar con ella hasta el límite.
Nadie debería esconderse de ser quien es, y mucho menos mentir, porque dañas a las personas que amas, y te aman.
Está narrada en tercera persona, y es como si nos lo contará todo un vecino del pueblo, o un amigo.
La pareja protagonista me ha parecido perfecta, nos han dado momentos ácidos, divertidos, con geniales duelos verbales, y con dosis de tensión sexual. Pero aquí, la diferencia entre las muchas novelas románticas; no ha habido una sola escena sexual descrita al detalle pornográfico que estamos ya tan acostumbrad@s, y tanto nos gusta muchas veces, y que en tan pocas "no hace falta" .
Y es que cuando hay un buen argumento, y una bonita y delicada historia no hace falta ese condimento que en otras tantas es indispensable. Eso no quiere decir que sea una novela chapada a la antigua, de esas de las que también disfrutamos otras tantísimas veces y que son de primer nivel en la literatura, hay escenas muy románticas y sensuales, diálogos actuales y pícaros, pero no hace falta escenas de sexo primorosamente detalladas, ni súper hombres siempre con la picha brava a punto para sesiones de sexo maratonianas, que yo las catalogaría como escenas porno de ciencia ficción.
Este es el primer libro de una serie, que no se si seguiré o qué, pero desde luego leeré más de esta autora, merece la pena.
Un viaje por los rincones más profundos de los sentimientos y del erotismo.
Llámame por tu nombre ha sido galardonada con el Lambda Literary Award, mejor Libro del Año según The Washington Post y Publishers Weekly y es la novela en la que se basa la película Call me by your name.
En una localidad de la costa de Italia, durante la década de los ochenta, la familia de Elio instauró la tradición de recibir en el verano a estudiantes o creadores jóvenes que, a cambio de alojamiento, ayudaran al cabeza de familia, catedrático, en sus compromisos culturales.
Oliver es el elegido este verano, un joven escritor norteamericano que pronto excita la imaginación de Elio. Durante las siguientes semanas, los impulsos ocultos de obsesión y miedo, fascinación y deseo intensificarán su pasión.
La opinión de Mari Mari:
Que
locura…la adolescencia, ese periodo de la vida donde todo se magnifica a la
máxima potencia, sobre todo lo que tiene que ver con el corazón porque, los
amores son extraordinariamente sublimes, y a todo le das más vueltas que un
tonto.
La verdad es
que Elio se obsesiona desde el primer minuto. Se ilusiona, se desilusiona, tiene
esperanza, la deja de tener, sueña y tiene pesadillas, calla su amor, aunque lo
quiera proclamar a los cuatro vientos, pero… ¿Cómo se habla de un amor
homosexual en los años 80? Fácil…no se hablaba, no se contaba, no salía a la
luz, salvo en casos excepcionales, ese que tiene Elio en casa, que lo sabe,
pero le avergüenza sincerarse.
Normalmente
estos amores se escondían, y se negaban.
Predominaba
la hipocresía, y se casaban por el método tradicional, todo muy hetero, y
claro, la cagaban, no se puede tapar con un dedo quien eres, y todo, tarde o
temprano sale a la luz. Tardaban años, pero la mayoría salían del armario asfixiados
de tanto polvo y tanta polilla.
Todo tan
opuesto a lo que, afortunadamente, vemos hoy en día…
Elio, ama a
Oliver, y como lo ama (aunque aún no lo sabe) lo presenta a su mundo, a su
rinconcito, un lugar donde estar tranquilo y poder disfrutar de lo que le gusta
más, leer. Es una gran muestra de amor, acercarle a “su pequeño mundo” para que
“su pequeño mundo” lo acepte. Me pareció tan bonito y conmovedor este párrafo.
Y es aquí, en este lugar especial donde se besan por primera vez, y ya pasar a
ser un lugar especial e icónico para los dos. No hay mejor forma de culminar
con el sentimiento que te produce un lugar que coronarlo con la dicha de besar
a la persona amada.
Tal vez, ser
testigo mudo del inicio de tu primera historia de amor, tal vez la única, o la
más lacerante para tu corazón.
En un
ambiente tan rico culturalmente, es normal, que Elio, hasta en sus momentos más
pasionales encuentre alguna colación a personajes y citas literarias,
filosóficas, pinturas, pintores,
músicos…etc
Me fascina
ese ambiente que se respira en esa casona italiana, en los desayunos en la
terraza, en los baños en la piscina, en la pista de tenis…una casa y un entorno
ya de por sí, mágico.
Es duro,
además de frustrante, conseguir lo que tanto se ha buscado, perseguido, y
anhelado, para sentirse avergonzado
después, aunque sea normal y lógico, más teniendo en cuenta la época. Se
castiga y somete mentalmente a las normas de lo moralmente establecido, negando
lo que siente, inventando deseos, incluso negándose a sí mismo. Es un método de
defensa arcaico ante lo innegable. Se autocensura cruelmente, e intenta olvidar
unos sentimientos que le superan el raciocinio, y aunque piensa en él, cree que
ya no de la misma forma, condenando sus hermosos sentimientos al oprobio de la
difamación arguyendo un encaprichamiento
pueril de adolescente propio de la edad y de la volatidad de este turbulento ciclo.
Esto hace
que me sienta mal hasta yo, ainsss que patiment (que padecimiento).
Pero, acto
seguido…me conmueve ver cómo los pensamientos más autodestructivos mueren ante
la visión de su más fuerte y persistente dolor de cabeza.
Elio, pierde
los papeles, los puntos cardinales, y todo atisbo de sensatez, por el deseo más
crudo, honesto y apasionado, en cuanto tiene a Oliver frente a él haciéndole partícipe
de su misma enfermedad.
He amado
este libro, aunque al principio la narración me pareciera algo caótica, nada
que no se arreglara en pocas páginas al comprender que es un adolescente de 17
años quien te lo cuenta todo, con los consabidos dolores de cabeza que conlleva
la edad, los saltos de un tema a otro, sobre todo al principio, sin orden ni
concierto; y los sentimientos a flor de piel tanto para bien como para mal.
Pero me ha encantado poder volver a sentir junto a Elio, todo lo que te hace
sentir el primer amor, ese que, ya con el paso de los años, se ha quedado entre
la bruma de la memoria.
Por último
recomendaros ver la película después de leer el libro, yo dejé pasar apenas
unas horas. Es maravillosa, fiel al libro, con ese encanto nostálgico que, para
mí, solo logran las producciones francesas e italianas, además que han tenido
el gran acierto de prescindir de lo que más me sobró en la última parte del
libro, y no es que no me gustara, sino que se me hicieron algo largas estas páginas.
Aquí os dejo
el tráiler, para que os pique la curiosidad como me pasó a mí.
Nos vemos en la próxima entrada, a ver si el jardín siente ya el invierno, que por ahora no hay forma.
El secreto de las flores es un maravilloso himno a las cosas más simples y sus páginas reúnen una historia de amor imposible, la tragedia más dura y la capacidad infinita de rendención del amor.
Violette Toussaint es la encargada del cementerio de un pequeño pueblo de la Borgoña y su café, su sonrisa y su conversación reconfortan a todos los que acompañan a sus seres queridos en su último viaje. La vida de Violette gira alrededor de las visitas de los recién llegados o los habituales del pueblo, de la rutina de los entierros y de ocuparse de cambiar el agua de las flores para que siempre haya un ramo fresco y alegre junto a los muertos.
Sin embargo, un día, la decisión de unos desconocidos de descansar juntos para siempre en un trozo de tierra hará que toda su vida se tambalee. Los hilos ocultos que unen a los muertos y a los vivos quedarán al descubierto y esas almas que parecían condenadas, se revelarán capaces de proyectar una luz luminosa.
«Me llamo Violette Toussaint. He sido guardabarreras y ahora soy guarda de cementerio.
Degusto la vida, la bebo a sorbitos como el té de jazmín mezclado con miel. Y cuando llega la noche, las verjas de mi cementerio se cierran y cuelgo la llave en la puerta de mi cuarto de baño, me siento en el paraíso.»
La opinión
de Mari Mari:
Ya hace
varios días que terminé este libro.
He tenido
que dejarlo reposar en mi cuerpo.
No creo que
llegue a hacer una reseña que le llegue ni a la suela de los zapatos.
Y eso que
cuando llevaba unas ciento y algo páginas pensaba en que más podría pasar, porque
para mí ya había pasado mucho, y la historia no había ni acabado de arrancar aún.
Si queréis
que os diga la verdad, me llamó la atención la profesión de la protagonista en
un post que leí muy entusiasta del libro.
Además, al
ser una escritora francesa, imaginé que el libro se ubicaría en uno de sus
cementerios, y eso a mí ya me pirró, porque me encantan los cementerios
franceses.
Son
simplemente maravillosos.
Nuestra
protagonista, Violette, es la guardesa de un cementerio francés, no sabemos aún
como llegó hasta este puesto, pero sí que llego acompañada por su marido,
Filippe Tousaint, y que poco tiempo después fue abandonada en este triste lugar
por el susodicho. ¿Qué por qué
la abandono?
Esa es mucha
información, y yo no me meto en esos berenjenales, sí que diré que las cosas a
veces no resultan como te vienen pareciendo.
Hasta ahí
puedo leer, como diría Maira Gomez Kemp, en el mítico programa 1,2,3.
¿He dicho
que es triste el cementerio de Violette?
Mmmm yo casi
diría que no es así, o por lo menos que la tristeza no lo impregna todo, ni
todo el tiempo, aun siendo el lugar que es.
Es un lugar
apacible, eso sí, pero triste, triste…solo en las ocasiones que merecen serlo y
para lo que solemos ir a estos lugares.
El resto del
tiempo, sus habitantes habituales vivos, conversan, cantan, ríen, trabajan,
toman cafés, tés, cuidan con cariño y mimo las lapidas abandonadas, la huerta
de la casa de la guardesa, reconfortan a los familiares de los que ya no campan
por el mundo de los vivos, y todo esto con un cariño y una dedicación
inconmensurable.
Se respira
amistad, y complicidad a raudales.
Violette, es
maravillosa. Tierna, educada, sencilla, digna y entusiasta oyente, cuidadosa
escritora de los sermones y epitafios que oye de los familiares de los eternos
ocupantes de sus dominios, sobria por fuera, llena de color debajo, seria en su
trabajo, tierna y encantadora fuera de él.
Ella es la escritora de este maravilloso libro, Valérie Perrin, en cuanto la vi la reconocí, era tal cual me había imaginado a Violette, esa belleza serena, y esa mirada limpia, llena de ternura y sencillez. O sea, mi protagonista.
Violette,
escucha las más inverosímiles historias de amor, odio, desavenencias, rencores,
amistades, infidelidades, secretos, y un largo etc de las vidas vividas por quienes acaban en ese santo
lugar. Consuela con su mera presencia, con esa aura que la rodea, que llena de
paz y tranquilidad, y da total confianza para soltar la lengua.
Violette,
ama ese cementerio.
Pero… ¿Quién
es Violette? ¿Cuál es su historia? ¿Por qué ese arraigo por este santo lugar de
descanso eterno? ¿Puede un cementerio arrullar la tristeza más amarga y ser
testigo de la luz de la esperanza de una nueva oportunidad? ¿Puede llamar el
amor a esa puerta tan poco acostumbrada a dar nuevas oportunidades?
¿Queréis
saber las respuestas a todas esas preguntas, y alguna más?
Encandilada
perdida me ha tenido, que ternura de libro, aun con lo dura que se hace en
muchos momentos su lectura, haciendo que te emociones, y tengas que pausar la
lectura porque las lágrimas no te dejan ver las letras.
Llorando lo
que se dice “a moco tendido” si, así me ha tenido ¡madre mía, con lo que soy
yo! Si ni yo me lo creo, pero es la verdad, me ha llegado al corazón esta
historia, pero sobre todo esta mujer que se rompe y se recompone las veces que
haga falta, aunque se deje algún trocito de sí misma en el camino. Y sin
embargo, no pierde su esencia, sigue siendo Violette.
Esta es la portada de la edición francesa, cuando leáis el libro seguro que veréis porque es la portada ideal para la historia, y para ella, Violette. Tampoco voy a tirar por tierra la portada española, es muy bonita, pero la esencia verdadera esta aquí. Ya me daréis la razón, ya.
Y es que
está tan bien escrito, con una narración tan sencilla como su protagonista, tan
cinematográfica como una película, con las descripciones justas y bien
planteadas para no hacerse pesadas y que, sin embargo, puedas percibir exactamente lo que la
escritora quiere que visualices a la perfección.
Con una
trama muy bien elaborada, abordada sin prisas, narrada de forma intimista como
para incluir al lector en ella y sentirse parte del círculo de la protagonista(yo
me veía tomando parte de la conversación con el té en la mano y cantando con
Elvis “Love me tender”). Aun siendo una lectura pausada, es ligera, tal vez
parezca una contradicción, pero no lo es, siempre ocurre algo, por eso no se
hace tediosa aun teniendo sus tiempos.
Una lectura
encantadora, emotiva, conmovedora, dura, aunque maravillosa al mismo tiempo, una
obra más para mí que hace de la literatura francesa un destino seguro para quien
quiera ser absorbido en un mar de emociones y sensaciones que no podrá dejar
indiferente a nadie, y sí, con los ojos hechos un desastre por las lágrimas y
el rímel, que mala combinación…¿a qué si?.
Una gran
joya para guardar en nuestras estanterías…espero que no lo dejéis pasar, no
creo que os arrepintáis. Yo quiero el otro libro de la escritora, que quedó
finalista en un premio y tiene que estar muy bien también.
La joven George siempre ha veraneado en el pueblo de la costa bretona donde vive Gauvain. Ambos se conocen desde que eran niños. Con el tiempo, él se ha convertido en un tosco marinero que, en teoría, no debería interesar lo más mínimo a alguien como ella, parisina, universitaria y de buena familia. Sin embargo, una noche, los dos se dejarán llevar por una atracción tan poderosa que ignorará cualquier convención social y que, inevitablemente, los unirá en secreto para toda la vida.
La escritora Benoîte Groult, famosa entre otras cosas por su reivindicación de los derechos de la mujer, quiso en esta novela dar voz a un personaje femenino profundamente libre y, a través de él, recrear el lenguaje de la pasión y la sexualidad femenina. Al tener como protagonista a una mujer emancipada que narra su deseo y sus experiencias con toda claridad, un terreno tradicionalmente reservado a la visión masculina, la obra se convirtió en un escándalo cuando se publicó en los años ochenta. Sin embargo, hoy en día está considerada una de las grandes historias de amor de la narrativa francesa contemporánea.
La opinión de Mari Mari:
Me encantó
una reseña que hizo una chica de este libro, leer la sinopsis acabó de
convencerme, así que…sí, lo leí ¿Qué otra cosa podía hacer? Pues eso.
La verdad es
que a mí el país galo me pirra, estoy locamente enamorada del territorio
francés, por lo que la ambientación era
perfecta.
Los
protagonistas en sí daban que pensar ¿Qué podrían tener en común un marinero y
una mujer culta, refinada, con una carrera prometedora, de familia acomodada?
A lo largo
de la lectura, que está contada en primera persona por la protagonista,
naufragaremos por su vida sentimental, en la que no encuentra la estabilidad
afectiva a nivel completo con ninguna de sus parejas, a nivel intelectual le
van como anillo al dedo, pero no tienen ni puta idea de que hacer para
convertirla en la mujer atrevida y exuberante que solo sabrá ser con uno.
Yo, que me
involucro mucho en mis lecturas le hablaba a la protagonista, me enfadaba,
hasta dejaba el libro diciendo que lo abandonaba, para enseguida volverlo a coger,
me ponía negra la muy estirá.
A
continuación mis cábalas con ella.
“Que sí,
nena, que te has enamorado de un marinero inculto, aunque no quieras verlo así, que
vive la vida como le viene, y que todo le importa un rábano. No se preocupa
nada más que de su trabajo, de su familia…Y de ti, cuando así lo quieres. Que
no llega a ser feliz…no, pero no se pasa la vida cuestionándoselo todo, y
poniendo trabas a su propia felicidad, como sí has hecho tú desde el momento en
que rechazaste rebajarte por amor, y lo condenaste al oprobio de la negación, la clandestinidad y el puro deseo.
Además, te
folla como una reina, te tiene el chirri ganado, más que cualquier mecenas con
el que te has acostado, casado, o ennoviado. A todo le das mil vueltas, te
disgusta la incultura y el poco sentido del humor de tu amante, cosa que no
entiendo, porque tú misma no andas muy sobrada.
¿Eres feliz?
Pues yo
diría que mucho menos que él, aunque tengas una carrera exitosa, un hijo, un ex
marido, y un novio con el intelectualmente te llevas bien, pero que te aburres
como una ostra en la cama”.
Yo es que lo
de las clases sociales y la prepotencia lo llevo muy mal. jajaja
Hay bastantes
momentos, que realmente se comporta de manera odiosa con Gauvain (nuestro
marinero) aunque no pueda vivir sin él, sin saber de él, sin acercarse a él.
Cuando están
juntos demasiados días, empieza a sacarle los defectos, a evaluarlos, y a
despreciarlos.
El amante
intenta obviar estas actitudes prepotentes y ególatras, pero todo vaso de agua
que se llena sin control tiende a derramarse.
Y cuando lo
hace no me quedó otra que aplaudir las palabras que le brinda el marinero
inculto, pero no idiota. Eso queda sobradamente aclarado con sus palabras.
Pero, parándonos
a analizar bien la actitud de ella ¿Quién no se ha vuelto ligeramente o
estúpidamente egocéntrica vanidosa, odiosa y prepotente por tener unas
cualidades de nivel superior que al otro le falta?
Ella
desearía a un Gauvain que paseara con ella de la mano, o cogidos de la cintura,
viese al igual que ella, la belleza que admira en los edificios, los parques, los
museos, que entendiera y se sintiera seducido por una obra de teatro, por un
artículo de un periódico, una revista cultural….etc.
Está claro que
Gauvain, no es ese hombre.
Pero sí, el
que la desea, el que le compra regalos (que nunca le gustan) con ilusión juvenil,
el que hace que disfrute en la cama, el que queda subyugado por una sensualidad
potenciada y solo exhibida con él, el
que no dice con palabras, sino con su cuerpo, todo lo que siente por ella,
encuentro tras encuentro, un año tras otro.
Y lo que siente,
lo siente para siempre, incluso con el paso del tiempo y el deterioro propio
que nos regala los años, cuando sufres en tus propias carnes la teoría de la
gravedad, y te cuelgan las tetas, los brazos, y cualquier zona ya marchitándose
por el paso de los años, él sigue ahí para ella, con ella, amándola.
Y es que el tiempo pasa para los dos, con o sin cultura. En esas, todos somos iguales.
Pero los
amantes siguen encontrándose, negándose a no tener ese pequeño espacio de
tiempo para ellos, se siguen gozando en los brazos del otro, se dan cuenta de
la felicidad que sienten cuando están juntos, y tal vez tarde, o tal vez no, se
den cuenta que lo que ellos tienen, más que deseo, se hace llamar…AMOR.